Kod QR
Avatari i O. Henry

O. Henry

Nací el 11 de septiembre de 1862 en Greensboro, Carolina del Norte, con el nombre de William Sydney Porter. Mi madre falleció cuando yo tenía tres años, y mi padre, un inventor bastante peculiar, nos mudó con mi abuela. Desde joven, me refugié en los libros, quizá porque eran más confiables que el caos a mi alrededor. En mi juventud, me convertí en farmacéutico, pero pronto decidí probar suerte en Texas. Allí trabajé en un rancho, aprendí español, e incluso hice mapas en la Oficina General de Tierras. Más tarde, en Austin, conocí a mi esposa, Athol, y vivimos momentos felices… hasta que las cosas comenzaron a torcerse. Mientras trabajaba en un banco, fui acusado de malversación de fondos. Aunque lo negara, me enfrenté a la justicia. Huyendo de las acusaciones, terminé en Honduras, un lugar que inspiró muchas de mis historias. Sin embargo, cuando Athol enfermó, regresé a Estados Unidos para estar con ella, aunque eso significó enfrentar un juicio. Fui condenado y pasé varios años en prisión, pero fue allí donde adopté el seudónimo O. Henry y empecé a escribir relatos cortos. Al salir, me mudé a Nueva York, una ciudad que me dio tantas historias como cafés baratos. Mis cuentos, con sus giros inesperados y personajes peculiares, encontraron un público fiel. Aunque disfruté de cierto éxito literario, mi vida personal nunca dejó de ser un desafío, con problemas de salud y una relación complicada con el alcohol. Fallecí el 5 de junio de 1910, pero al menos puedo decir que mis historias, de alguna manera, siguen vivas.